Concepción filosófica sobre la persona.
Concepción filosófica sobre la persona.
El concepto de persona es un concepto que tiene muchos matices y connotaciones dependiendo en el área en la que se estudie. Por ejemplo, en la biología se describe como un ente que está compuesto por moléculas y átomos y así sucesivamente sigue una jerarquía evolutiva. En la sociología es un ente social que no puede vivir aislado, sino que necesita del colectivo para sobrevivir y socializar, y si seguimos mencionando pues cada área del saber tiene una concepción o idea distintas para con la palabra “persona”. En este articulo el cual busca informar a nuestros lectores veremos como describe la filosofía a la persona, veremos algunos conceptos interesantes y los puntos de vista de algunos filósofos famosos sobre el mismo.
Concepto de persona desde la filosofía.
El concepto de persona ha tenido diferentes matices a través del tiempo, ya que ciencias como la filosofía, teología y antropología que estudian al ser humano, no solo en su aspecto biológico, pero también espiritual y social le han dado conceptos distintos de acuerdo como ellos consideran que una persona debe actuar o su función en determinado contexto. Por ejemplo, los griegos, los egipcios y algunos religiosos le daban connotaciones diversas:
Para el filósofo Boecio quien fuese uno de los
autores más influyentes en la noción de persona. Su definición, citada
comúnmente hasta nuestros días es la siguiente: "Persona es naturae
rationalis individua substantia". Su nota más característica es la
propiedad, la existencia por derecho propio, "sui iuris". Esta
definición se reelaboró en la Edad Media, modificando a veces los términos.
Como podemos inferir la palabra persona para Boecio mismo lo menciona es un concepto muy profundo, ya que este es una entidad natural, es decir, que nace de manera coordinada y planificada con un fin en su misma naturaleza. También ser persona implica tener razón, es decir, ser un ser pensante e inteligente que pueda tomar decisiones propias, así como también debe ser capaz por la misma característica de racionalidad de cuestionarse sobre su existencia y lo que le rodea. Como ser individual este debe organizarse y crear por cuenta propia su destino como ente independiente de los demás. Me parece una definición de persona muy interesante porque somos seres naturales, racionales e individuales a pesar de pertenecer a un colectivo social. Cada uno tiene su singularidad.
Por otro lado, Santo Tomás asume la definición propuesta por
Boecio, ahondando en su significado y matizándolo."(...) se dice de la
persona que es sustancia individual con el fin de designar lo singular en el
género de la sustancia, y se agrega que es de naturaleza racional para mostrar
que se trata de una substancia individual del orden de las substancias
racionales."
Esta concepción de Santo Tomas es muy profunda lo que me lleva a pensar a que ellos denominan sustancia, y de acuerdo con muchos otros autores sustancia es la esencia. Entonces, por esta definición para Santo Tomas eres persona porque lo que traes de adentro, tu esencia es lo que te define y te da el lugar en el mundo. Es decir, la persona es una sustancia individual que no puede ser repetida ni sustituida porque su esencia es única y diferente a todas las demás. Es una definición que me agrado bastante porque describe a la persona desde lo que puede brindar con su esencia, personalidad, etc. Y no por el físico o la carne, porque somos más que un cuerpo hay algo más que lo que se puede ver fuera. Para tomas somos cuerpo y espíritu después que el cuerpo desaparece físicamente lo espiritual transciende durante toda la vida.
Para Leibniz quien se va
más por la parte de la moral y ética al decir que persona debe de ser
consciente de sí mismo por medio de la razón y sus acciones. Por lo tanto, está
claro que la persona tiene una parte sustancial como dice Boecio y Santo Tomas,
pero también tiene una parte de conciencia que le permite reconocer lo malo y
lo bueno que implica existir en un espacio y en un tiempo determinado. Este
pensamiento consciente es debido a la inteligencia que al hombre le ha sido
dada desde los inicios de su existencia. Existir como persona implica ser
inteligente, consciente de lo que somos y que impacto tiene nuestra sustancia o
mejor dicho esencia en el mundo, pero sin olvidar para ser un ser pensante y
consciente de nuestras acciones debemos usar los sentidos y los sentimientos.
Para Fichte, la persona es un "centro metafísico", que
se constituye a sí mismo, en un "auto ponerse" del yo trascendental.
La persona se convierte en "origen", "fuente" de
actividades de la voluntad (más que éticas).
Esta es una concepción de persona muy interesante y de donde podemos sacar mucho material, en lo personal y siguiendo la idea de Fichte la persona se define como una sustancia que tiene características y propiedades distintas a las demás, pero no características ni propiedades físicas, sino que esta se traspala a la esencia del ser, es decir de aquello que no es tangible ni podemos tocar. Según Fichte y mi análisis de como el plantea la idea de persona desde el punto de vista metafísico la persona se construye a sí misma su personalidad, sus sentimientos, deseos y lo que quiera y desea ser como ente social e inserto en un espacio y tiempo efímero. Por lo tanto, el concepto de persona esta integrado por diversas dimensiones físicas, espiritual, emocional y estructural. Estas dimensiones de dan sentido a el complejo sistema de persona desde un punto físico y otro esencial o espiritual.
Función de los valores en la construcción de una persona libre.
Antes de contestar la pregunta en si me gustaría saber
que piensan algunos autores del concepto de valor:
Diógenes Rosales afirma que: El
valor es una cualidad especial que hacen que las cosas sean estimadas en
sentido positivo o negativo. Si nos referimos al valor de un producto o un bien
material, el valor es según como lo aprecie cada uno, pero si nos referimos a
un acto de bien o norma social, este valor será estimado para algunos como
positivo y para otros negativos. Todo depende del enfoque que le da la persona.
Aportando a lo que dice Diógenes Rosales, la tarea del
hombre como persona es desarrollarse libre y voluntariamente conforme a la ley
de su propia naturaleza humana y dar el gran paso de persona hacia la búsqueda
de la madurez de la personalidad. La persona como tal cuando se concretiza en
actitudes y acciones cotidianas, ya que por su propia naturaleza tiende al bien
y a la verdad, se debe desenvolver en estos campos, esto es, debe amar y
dejarse amar, debe ser solidario, cumplir con sus obligaciones y defender sus
derechos, respetar la igualdad del otro, al igual que exigir ser respetado.
Analicemos una frase interesante que es de gran ayuda
para profesores y toda persona que pertenezca al sistema educativo y que busque
fomentar una educación de calidad y un aprendizaje significativo en sus
alumnos.
“La escuela es el espacio para la liberación de la persona”
A lo largo de los últimos años, se han generado espacios
de reflexión, frente al papel de la escuela como motor de procesos de cambio
social; en la que los diferentes actores (estudiantes, docentes, padres de
familia, directivos y entes del estado que vigilan el transcurrir al interior
del aula), como respuesta a las ideas opresoras que han enmarcado el proceso
histórico de nuestra sociedad; asumen posiciones respecto al quehacer dentro de
la escuela y a los supuestos esperados como resultado al final de proceso
educativo. Se ha evaluado también el impacto que los modelos explicativos acerca
de lo que somos como sociedad; impuestos por países desarrollados; tienen en la
forma en la que vivimos, no solo el acto educativo, si no las acciones
políticas, económicas y culturales, que se derivan de estos imaginarios que nos
han vendido como única verdad, aceptable e inmutable.
Paulo Freire, Pedagogía del oprimido, México, Siglo XXI, Cap. II, p, 69:
Quienes definen qué y cómo se enseña y los procesos mediante los cuales
este proceso se debe lograr, han negado, por un lado, al estudiante como
individuo, ciudadano de un entorno específico, con necesidades de aprendizaje,
personales, sociales y culturales y por el otro las necesidades de la sociedad,
acerca de la generación de procesos de cambio.
Estamos muy de acuerdo con la concepción de Paulo Friere sobre la educación y la escuela como un espacio para la liberación de la persona como un
ente social, individual e integral. La escuela debe dejar de oprimir al
educando y al educador con tan estrictas reglas y contenidos sin utilidad en la
mayoría de los casos. Por otro lado, se debe dejar de concebir al estudiante
como un envase que almacena contenidos, datos e información y tratar de ver la
parte humana de los mismo como cuidados cívicos y éticos. Entonces, Para llevar
este concepto de la escuela liberadora a un espacio real creo que, en la
educación liberadora, el educando debe abrir- se al otro, al maestro, quien,
mediante un proceso analítico, asume un compromiso con el otro al negarse como
totalidad y aceptarse como finito. Éste es el compromiso ético de una educación
para la liberación latinoamericana y en el mundo entero. Respecto a esta
afirmación, Paulo Freire confirma que “un educador humanista, revolucionario,
no puede esperar esta posibilidad. Su acción al identificarse, desde luego, con
la de los educandos, debe orientarse en el sentido de la liberación de ambos.
En el sentido de pensamiento auténtico, para esto no solo el educando y el
educador sino todo el sistema educativo debe reeducarse a cada momento mediante
la perspectiva humanística desarrollando su pensamiento crítico y aportando así
con su labor a crear un lugar mucho mejor para vivir y ser.
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Bibliografía:
LEIBNIZ, Noveaux
Essais, II, XXVII, 9. Tomado de FERRATER MORA, J., op. cit, pág. 2553)
Ardao, Arturo
(1979), “Historia y evolución de las ideas filosóficas en América Latina”, en
La filosofía en América Latina. Trabajos presentados en el IX Congreso
Interamericano de Filosofía, Caracas, Sociedad Venezolana de Filosofía, t. I,
pp. 49-70.
Cerutti Guldberg,
Horacio (1993), Filosofía de la educación. Hacia una pedagogía para América
Latina, México, UNAM.
González Lucini F.
(1996) temas transversales y educación en valores, Madrid Anaya.






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